Capítulo 1.- La Valoración Inicial

Julián Aguilera Campillos

Índice:

0. Introducción y propuesta práctica.

1. Historia clínica y deportiva.

 

2. Hábitos de vida.

 

3. Wearables y registro de actividad:

3.1. Wearables para el registro de Actividades (AVD, AVL y AFD).

3.2. Herramientas para el registro nutricional (AVN).

4. Cineantropometría:

4.1. Medidores de pliegues cutáneos y bioimpedancia eléctrica.

4.2. Skulpt Scanner. Impedancia Eléctrica Miográfica (IEM).

4.3. Registro y cuantificación de los resultados mediante software.

5. Cuestionarios de valoración inicial:

5.1. Cuestionarios internacionales (PAR-Q, AHA, ACSM, SF-36).

5.2. Cuestionario Inicial de Salud (IICEFS, 2016).

5.3. Protocolo de Valoración Inicial (VAF-inTECC, 2018).

6. Resumen.

Bibliografía, Webgrafía y Recursos.

0. Introducción y propuesta práctica.

La valoración funcional según la Real Academia Española (RAE) se define como la “acción y efecto de reconocer, estimar o apreciar la capacidad de los seres vivos y sus órganos”. Si enmarcamos esta definición dentro de las Ciencias de la Salud, Actividad Física y el Deporte, la valoración funcional constituirá el conjunto de evaluaciones llevadas a cabo para reconocer, estimar o apreciar el estado de salud de nuestro cliente.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1946) definió el término salud como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por ello, la valoración funcional de un sujeto deberá sustentarse en todas aquellas evaluaciones que reconozcan el estado físico, psicológico y social, siendo el paso previo obligatorio a cualquier planificación, programación, periodización o prescripción de ejercicio físico.

 

A lo largo de este capítulo aprenderemos a valorar el estado inicial de salud de nuestro cliente, repasaremos los distintos tipos de historiales clínicos y deportivos, detallaremos la influencia que tienen los hábitos de vida (diaria, laboral, deportiva y nutricional), y cuantificaremos el registro de dicha actividad y del estado de salud usando las principales herramientas y dispositivos que existen para ello (wearables).

 

Propuesta práctica

Los principales objetivos de este capítulo son: conocer la terminología y los apartados o ítems que debería incluir la entrevista inicial buscando una aplicación práctica real para el profesional. La siguiente propuesta práctica consistirá en la elaboración de un formulario inicial de pretemporada, o bien, un cuestionario para el ámbito de la salud mediante la herramienta gratuita de Google Form (formulario de google).

 

Los pasos a seguir son los siguientes:

1. Crear una cuenta de Google Drive gratuita.

2. Crear un formulario de Google (ver aquí la explicación detallada y su utilidad).

3. Diseñar las preguntas o ítem atendiendo a los apartados desarrollados en el capítulo, y fundamentados en la población sobre la que se va a desarrollar la anamnesis (dentro del ámbito deportivo o de la salud).

4.- Compartir el enlace del cuestionario con un mínimo de 10 personas y realizar un pequeño análisis de los datos obtenidos. En este punto sería interesante reflexionar sobre los posibles ejercicios compensatorios o, en el caso de pasarlo a un equipo deportivo, los posibles grupos de trabajo preventivos por lesiones, patologías o según las anomalías encontradas.

 

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Uno de los objetivos de la valoración funcional es el registro anatómico y fisiológico del sujeto, por ello, realizamos gran cantidad de pruebas, test, mediciones, etc. con el fin de constatar el estado actual de nuestro evaluado, o bien, establecer nuestro punto de partida. Sin embargo, en ocasiones, no somos capaces de identificar ciertos factores relevantes que influyen en nuestro entrenamiento ya que no solemos indagar en el origen del problema, el cual suele estar relacionado con sus hábitos de vida o su historial clínico-deportivo.

La anamnesis se establece como el conjunto de los datos clínicos relevantes de un paciente/cliente, por ello, debe ser el punto de inicio de cualquier valoración funcional.

1. Historia clínica y deportiva.

El término historial clínico, proviene del área médica a mediados del siglo XX, y era entendido como el conjunto de documentos elaborados en dicha relación, médico-paciente. En la actualidad, podemos encontrar gran variedad de términos asociados a la misma terminología (historial de salud, entrevista, cuestionario médico-deportivo, etc).

 

Siguiendo con el área médica, el historial clínico, “es el único documento válido desde el punto de vista clínico y legal”. Evidentemente, dentro de nuestras competencias profesionales no podemos establecer diagnósticos médicos sobre nuestros “pacientes”, pero sí que podemos y debemos, conocer el estado actual de salud de nuestros clientes para poder prescribir con ciertas garantías de calidad e individualización.

 

Por lo tanto, pese a no tener la capacidad legal de emitir juicios médico-clínicos, sí que podremos pasar una batería de preguntas o cuestionarios que nos ayuden a conocer y a delimitar a nuestro cliente en unos parámetros de normalidad o anormalidad, así como para detectar posibles factores que predispongan a ciertas lesiones o patologías.

 

En todo historial clínico del área médica encontramos los siguientes apartados:

  1. La anamnesis.

  2. Exploración física o clínica.

  3. Pruebas o exámenes complementarios.

  4. Juicios de valor que el propio médico extrae de los documentos que él elabora; para fundar un diagnóstico, prescribir el tratamiento y, finalmente, dejar constancia del curso de la enfermedad.

  5. Tratamiento.

 

Según la RAE (2018), la anamnesis es “el conjunto de datos clínicos relevantes y otros del historial de un paciente”, el diagnóstico se entiende como “la recogida y análisis de datos para evaluar problemas de diversa naturaleza”, debiendo diferenciar para ello los signos; datos objetivos y por lo tanto cuantificables, como por ejemplo tener 38º de temperatura corporal, de los síntomas; datos subjetivos pero reveladores de algún indicio o fenómeno, como por ejemplo tener dolor de cabeza y sentir un aumento de la temperatura corporal. Por último, el juicio de valor se define como "la opinión final emitida proveniente de la recogida de datos previa” y el tratamiento como “el conjunto de medios que se emplean para curar o aliviar una enfermedad, algia o patología”.

 

Si aplicamos todo este argot médico a nuestra área del entrenamiento, efectivamente debemos realizar una anamnesis para conocer el estado inicial de salud. A partir de aquí, podremos realizar un diagnóstico, es decir, realizar pruebas y test anatomo-funcionales para valorar el estado de aquellas deficiencias encontradas, o bien, para derivar a un especialista que certifique la aptitud del sujeto para la posterior prescripción de ejercicio físico.

Los objetivos de la valoración inicial, ampliando lo establecido según Vicente Ferrer (1996, 2002), serían:

 

  1. Identificar a las personas que deberían tener prohibido hacer ejercicio.

  2. Conocer a las personas que deberían hacerlo bajo supervisión médica.

  3. Disminuir todo lo posible el riesgo que existe en el momento de la práctica deportiva.

  4. Identificar a las personas que tienen factores de riesgo.

  5. Detectar posibles limitaciones o anomalías para la práctica deportiva.

  6. Obtener información sobre los datos personales, la condición física, los hábitos de vida (diaria, laboral, deportiva y nutricional), así como su experiencia.

  7. Prescribir correctamente la dosis de ejercicio físico, respetando el principio de individualización.

  8. Valorar la evolución y el progreso del evaluado.

 

Tras revisar en la literatura los distintos modelos de anamnesis e historiales clínicos (Casasa, 1990; Terreros, 1992; Ferrer, 1996, 2002; Castro, 2002; CSEP, 2002; Vilagut, 2005; Ortega, 2008; AHA, 2013; ACSM, 2013, 2016; IICEFS, 2016) y con la intención de conocer los posibles factores de riesgo asociados a la práctica física, consideramos que los apartados de cualquier historial clínico-deportivo, deberían incluir lo siguiente:

     1.- Datos personales básicos.

 

     2.- Patologías e historial médico-deportivo:

     2.1.- Patologías y enfermedades.

     2.2.- Historial médico:

  • Antecedentes personales.

  • Antecedentes familiares.

  • Analíticas de sangre.

     2.3.- Historial deportivo (lesiones previas).

 

     3.- Hábitos de vida o Actividades:

     3.1.- Actividades de la Vida Diaria (AVD).

     3.2.- Actividades de la Vida Laboral (AVL).

     3.3.- Actividades de la Vida Físico-Deportiva (AFD).

     3.4.- Actividades de la Vida Nutricional (AVN).

  • Registro de actividades mediante Wearables.

 

4.- Objetivos personales, disponibilidad y preferencias.

 

El historial clínico nos permitirá encasillar y delimitar cómo está nuestro cliente de una forma rápida, sencilla y económica, para posteriormente comprobar los avances, o bien, establecer ciertas recomendaciones de tipo higiénico-sanitarias.

 

En el apartado sobre los protocolos de valoración inicial, citaremos los principales documentos pre-participación de salud que mayor utilidad tienen dentro de nuestra área, y detallaremos el protocolo de valoración inicial propuesto mediante el uso del software VAF-inTECC, así como un vídeo tutorial sobre el uso de los formularios de Google Forms para realizar una valoración inicial gratuita.

2. Hábitos de vida.

Los hábitos de vida o actividades de la vida diaria ocupan un lugar preferente que es preciso conocer ya que condicionarán nuestra prescripción de ejercicios. Los hábitos de vida se pueden dividir en cuatro sub-apartados:

 

  1. Hábitos o Actividades de la Vida Diaria (AVD): actividades que realiza el sujeto fuera de su horario laboral o de ejercicio físico. Por ejemplo, horas y calidad del sueño, tiempo de inactividad, en sedestación, en bipedestación, temporalización de las rutinas diarias, pasos y distancia recorrida, etc.

  2. Hábitos o Actividades de la Vida Laboral (AVL): actividades que realiza el sujeto en horario laboral, destacando el tipo de profesión y la implicación física o psicológica de las mismas. Por ejemplo, la prescripción de ejercicio físico no debería tener la misma dosis para una persona que trabaja en bipedestación de forma sistemática realizando el mismo movimiento unilateral (un electricista, un fontanero, etc) que para otra persona cuyo trabajo se centra en labores administrativas en sedestación 8 horas diarias.

  3. Hábitos o Actividades de la Vida Físico-Deportiva (AFD): tipo de ejercicio físico o deporte realizado de forma semanal, experiencia previa y tipo de práctica, lesiones, autopercepción de las capacidades condicionales o coordinativas, motivaciones y objetivos, etc.

  4. Hábitos o Actividades de la Vida Nutricional (AVN): hábitos nutricionales del sujeto a lo largo de una semana, preferencias alimenticias, frecuencia y horarios de las comidas, suplementación o ayudas ergogénicas, etc.

A día de hoy, gracias a la tecnología, todas estas actividades pueden ser controladas y supervisadas por el entrenador de forma online mediante los distintos dispositivos y herramientas que veremos a continuación (wearables).

3. Wearables y registro de actividad.

Nos encontramos ante un incipiente auge en la utilización de wearables. Esta tecnología “ponible” hace referencia al conjunto de aparatos y dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo, interactuando con el usuario en el registro y cuantificación de las Actividades de la Vida Diaria, las Actividades de la Vida Laboral, las Actividades Físico-Deportivas, e incluso, nuestras Actividades Nutricionales.

 

Existiría una incongruencia por nuestra parte, si sólo somos capaces de medir y cuantificar las horas de ejercicio físico o deporte en nuestros entrenados, ya que dicho registro oscilaría entre un 1% y un 8% de las horas semanales en el mejor de los casos. Por ello, son de gran interés tanto los wearables como aquellos programas que nos ayudan a controlar nuestro día a día, permitiendo ampliar ese pequeño porcentaje de actividades y de hábitos diarios hasta el 100%.

 

El deseo por lograr comprender mejor la relación entre actividad física y salud, así como poder explicar el drástico aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en jóvenes y adultos ha centrado la atención en la necesidad de mejorar las herramientas utilizadas para cuantificar los niveles de actividad física (Santos-Lozano, 2012). Por ello, los wearables ocupan en la actualidad el primer lugar en las tendencias anuales publicadas por la ACSM (2016, 2017 y 2019).

 

El desarrollo tecnológico ha permitido generar instrumentos fáciles de utilizar y que, de una manera objetiva, valoren el nivel de actividad física diaria. Por ejemplo, en la década de los noventa del pasado siglo XX, el monitor de frecuencia cardíaca fue ampliamente utilizado, siendo el método de elección preferido por muchos investigadores para medir la intensidad de la actividad física por medio de los latidos por minuto del corazón. Se desarrolló el empleo de los podómetros, que miden la actividad física de forma objetiva contabilizando el número de pasos por día, pero carecían de la posibilidad de cuantificar su intensidad. Por eso, en los últimos años se ha incrementado la popularidad y el empleo de los acelerómetros como herramientas objetivas de cuantificación de la actividad física en distintas poblaciones, proporcionando información relativa sobre la intensidad, la frecuencia y la duración de la actividad desarrollada en la persona monitorizada (Santos-Lozano, A. y Garatachea, N., 2012), así como sus horas de descanso y la tipología del mismo.

3.1. Wearables para el registro de actividades (AVD, AVL y AFD).

La principal ventaja de esta tecnología estriba en que nos permite conocer las “24 horas tipo” de los hábitos de vida de nuestro cliente, pudiendo establecer recomendaciones reales con los datos obtenidos.

 

Entre las funciones principales que nos aportan estos dispositivos, podemos encontrar:

 

  • Registro del número de horas de sueño (distinguiendo entre sueño reparador y no reparador).

  • Registro del número de horas sentado o de inactividad (con alertas de inactividad).

  • Registro del número de horas de ejercicio físico, según su intensidad: leve, moderado o intenso.

  • Otras mediciones: saturación de oxígeno, Kcal, número de pasos, escaleras subidas, frecuencia cardíaca (incorporada en algunos dispositivos mediante varios sensores led, o bien, mediante un medidor de pulsaciones externo), estrés diario, Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC), alarmas, notificaciones, etc.

Existe gran variedad de modelos, según la casa comercial; Polar, Garmin, LG, Huawei, Samsung, Nike, HTC, Jawbone, Fitbit, Withings, Apple, Xiaomi, e-health, Nokia, etc. y las funciones que presentan; sumergibles, con o sin medidores de Frecuencia Cardíaca incorporados, con software para el teléfono y/o mediante plataformas online. En el apartado final de la webgrafía, podrá profundizar y visualizar algunos ejemplos.

 

3.2. Herramientas para el registro nutricional (AVN).

Podemos suplementar el registro de las actividades diarias con la cuantificación de nuestro “modelo nutricional”. Para ello, existe gran cantidad de aplicaciones móviles (entre las que destacan: Fatsecret y MyFitnesspal), que incluyen un lector de códigos de barras que nos permiten realizar una base de datos de nuestra lista de la compra, así como cuantificar las Kcal reales que consumimos diariamente, simplemente introduciendo el tipo y la cantidad de alimentos que ingerimos.

 

Sin necesidad de realizar una gran inversión podemos controlar las 24 horas de nuestro evaluado, lo que hasta ahora era imposible, muy difícil o simplemente se reducía a una conversación inicial con el cliente o a registros subjetivos por parte del profesional.

Medidor de Actividad + Pulsómetro + Registro Nutricional =

Control exhaustivo de nuestro cliente las 24h/Día/Online

4. Cineantropometría.

La cineantropometría es definida como una especialidad científica que aplica métodos para la medición de la forma, el tamaño, las proporciones, la composición, la maduración y la función general de la estructura corporal (Ross, 1984). Tiene la finalidad de entender los procesos entre la estructura y la función, es decir, entre la anatomía, la fisiología, la nutrición y la actividad física o el entrenamiento. Todos estos parámetros se verán afectados por agentes:

 

  • Internos (la genética, la edad y el sexo).

  • Externos (la alimentación y el entrenamiento).

 

El término cineantropometría o kineantropometría, procede de añadir el prefijo cine/kine (movimiento) a la palabra antropometría (referida a las medidas humanas). Es por ello, que dicho término hace referencia a una serie de técnicas antropométricas aplicadas al movimiento, la actividad física o el deporte.

 

Para poder aplicar correctamente la antropometría a nuestros clientes debemos conocer y delimitar los puntos anatómicos de referencia, los materiales y los protocolos para la medición de los pliegues cutáneos. Pese a nombrarlos, en este capítulo nos centraremos en la bioimpedancia eléctrica y en su cuantificación o registro mediante software específico.

 

La medición antropométrica y la bioimpedancia requieren de cierta experiencia y técnica en el manejo de los instrumentos y en sus mediciones, por ello, necesita una especialización curricular específica en esta área, destacando La Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría (ISAK) y el Grupo Español de Cineantropometría (GREC) como entidades con mayor reconocimiento internacional.

 

A continuación, se detallan las herramientas e instrumentos de medición más utilizados, delimitando los valores de precisión recomendados para cada uno de ellos:

 

  1. Tallímetro de pared o estadiómetro: precisión de 1mm.

  2. Cinta métrica corporal o antropométrica: precisión de 1mm.

  3. Báscula con precisión de 100g.

  4. Medidores de pliegues cutáneos (aquí encontraremos una gran variedad atendiendo al precio, por lo que es recomendable que su precisión sea de 0,2mm o inferior).

  5. Paquímetros de medición ósea: precisión de 1mm.

  6. Antropómetros o compás óseo: precisión de 1mm.

  7. Bioimpedanciómetros (Alvero, 2011): al igual que con los medidores de pliegues cutáneos, encontraremos una gran variedad, por ello tendremos presentes los siguientes criterios de precisión:

 

  • Monofrecuencia: a 50KHz (la frecuencia más utilizada).

  • Multifrecuencia: de 1 a 500KHz, los cuales permiten estudios más completos, con una mayor inversión.

4.1. Medidores de pliegues cutáneos y bioimpedancia eléctrica.

Los medidores de pliegues cutáneos son una excepcional herramienta para cuantificar el tejido adiposo de forma manual. Se trata de una serie de resortes que presionan sobre una doble capa de piel (pliegue o pellizco) junto al tejido adiposo subyacente.

 

La mayoría de los métodos empleados para el estudio de la composición corporal se basan en modelos constituidos químicamente por dos componentes bien diferenciados: la masa grasa (MG) o más correctamente tejido adiposo, y la masa magra (MLG) o Masa Libre de Grasa (Martin, 1992).

 

El tejido adiposo se refiere a la masa grasa diseccionable incluyendo tanto el tejido adiposo subcutáneo y visceral, como una pequeña cantidad de grasa intramuscular. En la práctica, se han utilizado los términos masa magra y Masa Libre de Grasa (MLG) como sinónimos, sin embargo, Lohman (1992) señala que deben diferenciarse ya que la masa magra definida originalmente por Benhke (1942), tiene una densidad menor a 1.100 g/cm3 y contiene una pequeña cantidad de lípidos esenciales como lectinas y fosfolípidos.

 

El modelo de fraccionamiento en cinco masas de Kerr y Ross (1984) es el más utilizado, atendiendo a la buena fiabilidad y reproducibilidad para el cálculo de la composición corporal. Este método está basado en la estratagema de Phantom y en la comparación con el estudio de cadáveres de Bruselas (tesis de grado de Clarys, Fraser, Martín y Drinkwater, 1984).

 

El fraccionamiento en cinco componentes, aporta los siguientes datos:

  1. Masa muscular (MLG = Masa Libre de Grasa).

  2. Masa grasa (MG = Masa grasa).

  3. Masa ósea.

  4. Masa residual.

  5. Masa de piel.

La suma de los cinco grupos de variables nos dará el denominado peso estructurado el cual debe ser similar al peso real. Es tomada como válida cualquier diferencia igual o menor al cinco por ciento entre ambos pesos, siendo este parámetro el que nos indicará la buena o mala medición antropométrica realizada, junto con la consistencia en las medidas del evaluador.

 

La bioimpedancia eléctrica representa la capacidad o resistencia (impedancia) de los diferentes tejidos para conducir la corriente eléctrica, alterna e imperceptible, de pequeña intensidad y media-alta frecuencia a través del cuerpo, midiendo la caída del voltaje.

 

Presenta una ventaja muy importante con respecto a los medidores de pliegues cutáneos, ya que de forma muy rápida podemos obtener los siguientes datos del sujeto:

  1. Porcentaje de grasa (%).

  2. Masa Grasa, MG (kg).

  3. Masa Libre de Grasa, MLG (kg).

  4. Masa Ósea, MO (kg).

  5. Masa Residual, MR (kg).

  6. Masa de la Piel, MP (kg).

  7. Agua Corporal Total, ACT (%).

 

Dichas medidas indirectas pueden registrarse global o segmentariamente (por miembros y tronco), dependiendo de las características del instrumento de bioimpedancia eléctrica utilizado, lo cual es muy interesante para contrastar los cambios tras el programa de entrenamiento, dependiendo la fiabilidad de la calidad del instrumento de medida.

 

Para garantizar la máxima fiabilidad, validez y reproducibilidad de las medidas, deben cumplirse estrictamente las siguientes condiciones de medición, para obtener unas condiciones hídricas del sujeto lo más estables posibles (Alvero, 2011; Tanita, 2017):

 

  • No se realizará nunca a personas con dispositivos médicos electrónicos (marcapasos), ni a embarazadas.

  • No se debe utilizar inmediatamente después de una ducha o de haber tomado el sol.

  • Las mediciones se tomarán con el mínimo de ropa posible y con unas condiciones de hidratación constantes.

  • Se debe realizar siempre a la misma hora del día, teniendo presente que deben pasar al menos 3 horas desde que el sujeto se levanta, para garantizar una estabilidad de los líquidos corporales.

  • Esperar unas tres horas después de comer y haber orinado previamente a la prueba.

  • Esperar unas 24 horas tras la realización de ejercicio intenso.

  • No se pueden realizar mediciones con calcetines o medias, así como con la planta del pie sucia o las rodillas/codos flexionados.

  • No consumir alcohol 24 horas previas a la prueba.

 

4.2. Skulpt Scanner. Impedancia Eléctrica Miográfica (IEM).

Actualmente, dentro de la bioimpedancia eléctrica merece un capítulo a parte los nuevos sistemas de medición portátiles para el análisis de la Masa Grasa (MG) y de la Masa Libre de Grasa (MLG) localizada como es el Skulpt Scanner.

 

Este novedoso dispositivo puede medir la calidad muscular y el porcentaje de grasa mediante una corriente alterna de alta frecuencia gracias a sus doce sensores que permiten cuantificar el flujo de corriente eléctrica en diferentes direcciones y a diferentes profundidades.

Este analizador portátil de la composición corporal y de la calidad muscular (MQ-Muscle Quality) en su modelo Aim (existen un modelo previo denominado Chisel) nos permite conectarlo a nuestros dispositivos móviles mediante la tecnología Bluetooth y cuantificar la composición corporal del sujeto de forma rápida con 3 mediciones o de forma global y completa mediante sus 24 mediciones (12 grupos musculares a cada lado del cuerpo).

Además del porcentaje de Masa Grasa (MG) nos permite cuantificar la Composición Miográfica (CM) del segmento analizado. Esta Calidad Muscular (MQ) es un porcentaje obtenido entre la relación MG/MLG, es decir, registra la fuerza muscular en relación a su tamaño y a la cantidad de grasa localizada, siendo un excelente predictor o valor de referencia para valorar nuestra progresión de entrenamiento.

4.3. Registro y cuantificación de los resultados mediante software.

Para el registro y análisis antropométrico utilizaremos el modelo de fraccionamiento en cinco componentes (Kerr y Ross, 1984). Debemos realizar inicialmente la delimitación de las marcas anatómicas, o puntos de marcación (landmarks), para posteriormente realizar la medición con el plicómetro. Un registro antropométrico exhaustivo debería incluir el registro de las mediciones básicas, longitudes, diámetros y perímetros.

 

La bioimpedancia nos permite cuantificar los % de Masa Grasa (MG) y Masa Libre de Grasa (MLG) separando los segmentos (miembro superior, inferior y tronco).

 

Éste último debería ser un protocolo habitual para los profesionales del ejercicio o la salud ya que nos delimita el punto de partida, o bien, nos indicará los progresos de nuestros sujetos (la medición por segmentos o localizada mediante Impedancia Eléctrica Miográfica serían las opciones ideales en nuestro campo de aplicación).

5. Cuestionarios de valoración inicial.

Tras explicar los apartados que deben aparecer en el registro del historial clínico y la anamnesis, así como la importancia y el uso de ciertas herramientas para cuantificar las actividades de la vida diaria (wearables) o la cineantropometría, en este apartado citaremos los principales protocolos de valoración inicial que existen en la literatura científica.

5.1. Cuestionarios Internacionales (PAR-Q, AHA, ACSM, SF-36).

El Physical Activity Readiness Questionnaire (PAR-Q) elaborado por the Canadian Society for Exercise Physiology” (CSPE, 2002), cuyo objetivo es determinar la disposición del cliente para realizar ejercicio físico en edades comprendidas entre los 15 y los 69 años. Es, sin lugar a dudas, el más citado y utilizado en el ámbito médico y deportivo.

Consta de 7 preguntas diseñadas para identificar los sujetos que requieren una autorización médica antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, o bien, una prueba de aptitud física. Simplemente con responder positivamente a una pregunta se debería derivar al médico para que autorice el inicio de la actividad.

 

  1. ¿Alguna vez su médico le ha indicado que usted tiene un problema en el corazón, y que solamente puede llevar a cabo actividades físicas bajo la autorización de un médico?

  2. ¿Sufre de dolores frecuentes en el pecho cuando realiza algún tipo de actividad física?

  3. ¿En el último mes, le ha dolido el pecho cuando no estaba haciendo actividad física?

  4. ¿Con frecuencia pierde el equilibrio debido a mareos, o alguna vez ha perdido el conocimiento?

  5. ¿Tiene problemas en los huesos o articulaciones que pudiera agravarse al aumentar la actividad física?

  6. ¿Al presente, le receta su médico medicamentos para la presión arterial o problemas con el corazón?

  7. ¿Existe alguna razón por la cual no debería participar en un programa de actividad física?

 

Posiblemente, por su simplicidad y rapidez sea el cuestionario más utilizado, no obstante, tras lo explicado en el capítulo entendemos que su uso exclusivo sería incompleto, es decir, necesitaríamos conocer con más detalle otros parámetros antes de iniciar cualquier actividad deportiva (especialmente para poder planificar, programar y prescribir de forma individualizada).

En caso de responder alguna afirmación positiva se suele rellenar el Medical History Questionnaire (cuestionario sobre antecedentes médicos) y el Cuestionario PARmed-X (Physical Activity Readiness Medical Examination). Este último es un listado específico de actividades que puede utilizar un médico para solicitar una autorización a la hora de realizar un programa de ejercicios.

Existen otros cuestionarios similares como el AHA/ACSM Quick Screen (American Heart Association/American College of Sports Medicine), PARmed-X for Pregnancy (específico para embarazadas), o el cuestionario validado de salud SF-36, que los profesionales del Ejercicio Físico deben conocer e implementar.

5.2. Cuestionario inicial de salud (IICEFS, 2016).

Una de las principales carencias de nuestra área, probablemente por ser un área de conocimiento con poco recorrido temporal, con respecto a otras áreas como la medicina, es el bajo consenso en aspectos tan importantes como la planificación, programación y prescripción de ejercicio físico. La valoración inicial no es una excepción, ya que no existen unas directrices claras sobre su uso y empleabilidad, algo que no ocurre en la medicina ya que gracias al uso de algoritmos todo el profesional sanitario tiene claro el protocolo a seguir.

Por este motivo el Cuestionario Inicial de Salud desarrollado por el IICEFS (2011; 2016) no sólo recoge en 8 apartados los aspectos más relevantes que debe tener un cuestionario de salud si no que delimita y clasifica al deportista o cliente, mediante algoritmos, en un nivel de aptitud básico (principiante), intermedio o avanzado, a partir del cual podremos empezar a planificar, programar o prescribir los ejercicios de forma individualizada.

Según la RAE, un algoritmo es un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema. Igualmente es definido como un conjunto preestablecido de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permiten realizar una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba ejecutar dicha actividad (Cormen, Leiserson, Rivest & Clifford, 2009). Por tanto, los algoritmos deben tener como características el ser precisos, exentos de ambigüedad, finitos y definidos (si se sigue dos veces con los mismos datos de entrada, se obtiene el mismo resultado cada vez).

Los algoritmos se representan gráficamente mediante diagramas de flujo que explican todo el proceso mediante una secuencia ordenada de pasos que permite llegar hasta la resolución final del problema.

Las variables a utilizar respecto a la información para desarrollar los procesos que componen la planificación en el contexto de los programas de acondicionamiento físico para la salud serían (Heredia et al., 2011; 2016):

V1. Ficha de datos personales.

V2. Análisis del Estilo de Vida I (práctica de ejercicio físico-deporte).

V3. Historial Médico.

V4. Análisis del Estilo de Vida II (AVD, AVL).

V5. Determinación de los Objetivos.

V6. Análisis de la Disponibilidad Temporal y Espacial.

V7. Análisis de Gustos y Preferencias.

V8. Valoración Bio-médica, Funcional y Nutricional.

De la información obtenida de cada variable, se aplicarán mediante algoritmos relaciones para llegar a la toma de decisiones respecto a: definir y concretar el nivel del cliente, las estructuras operativas de la programación y de la periodización, la operatividad respecto a los medios y recursos, los procesos evaluativos a seguir y la definición y concreción de los objetivos.

5.3. Protocolo de valoración inicial (VAF-inTECC, 2018).

Sin lugar a dudas, la valoración inicial del sujeto (o del colectivo) es un requisito obligatorio para poder identificar las limitaciones o anomalías de su estado de salud. Como hemos comentado a lo largo del capítulo, los datos recogidos nos ayudarán en la posterior toma de decisiones prescriptivas, estableciendo los objetivos y delimitando su estado inicial para, finalmente, poder comprobar las mejoras conseguidas de una forma objetiva y cuantificable, es decir, de una forma profesional.

En la recogida de datos debemos mantener siempre el objetivo de intentar ser lo más exhaustivo posible, intentando controlar todas las variables que puedan influir en nuestra prescripción. No podemos aceptar un único cuestionario como válido, ya que éste dependerá del tipo de actividad o deporte a desarrollar.

El software VAF-inTECC (Valoración Funcional) es una propuesta de valoración que engloba cuatro grandes bloques de contenidos, como son: la anamnesis y el control multimedia del cliente mediante un gestor profesional integrado, la cineantropometría, las valoraciones estáticas tanto posturales como del complejo pie-tobillo, y las valoraciones dinámicas o artro-musculares que nos permitan conocer el perfil de flexibilidad del sujeto o los eslabones con algún tipo de limitación tanto en el rango de movimiento como en las cuplas de fuerza.

A grandes rasgos podemos diferenciar dos modalidades:

  • Valoración Inicial para la Salud (para clases colectivas de Wellness o Fitness).

  • Valoración Inicial para el Rendimiento-Deporte (deporte federado, entrenamientos personalizados, etc).

5.3.1.  Valoración Inicial para la Salud (VIS).

En el área de la salud destacan las actividades colectivas en las que suele existir una mayor complejidad para recabar datos personales y hábitos de vida como norma general. El objetivo principal de la VIS es conocer la aptitud del grupo y las posibles anomalías personales que influyan en la práctica física.

Cuando trabajamos con grupos amplios en actividades con objetivos saludables muy individualizados (por ejemplo, clases de acondicionamiento físico para la tercera edad), es bastante complejo adaptar cada ejercicio propuesto. No obstante, es obligación del profesional conocer e implementar los cuestionarios iniciales de salud para intentar disminuir cualquier riesgo provocado por dicha práctica.

5.3.2. Valoración Inicial para el Rendimiento (VIR).

Las actividades que tienen como objetivo prioritario la mejora del rendimiento con un carácter profesional (modalidades deportivas cuyo foco es la competición, o bien, la preparación física específica con fines de rendimiento o patológicos), deberían incluir valoraciones complementarias como la cineantropometría, la monitorización de los hábitos de vida y aquellas que sean propias para el deporte o especialidad.

Independientemente del deporte (individual o colectivo) y del tipo de objetivo de entrenamiento marcado, una fecha óptima para valorar al sujeto es la pretemporada o al inicio de la actividad. Gracias a la tecnología, hoy en día es muy fácil realizar una VIR a medida de nuestro grupo, darle acceso digital a nuestros clientes mediante un enlace y obtener una base de datos de forma eficiente y sin coste económico.

A modo de ejemplo, facilitamos un cuestionario elaborado con Google Forms el cual es utilizado por el software VAF-inTECC para rellenar automáticamente cada anamnesis de nuestros clientes en cuestión de segundos (ver vídeos).

 

Atendiendo al tipo de valoración inicial que deseemos obtener, ampliaremos dicho informe con el uso de los wearables, con las medidas cineantropométricas, con valoraciones estáticas (como la postura) y/o con las valoraciones dinámicas o artromusculares.

Otra de las ventajas de elaborar un cuestionario inicial, adaptado al ámbito de la salud o del rendimiento, es la exportación de los datos (en formato excel, csv o pdf). Una vez obtenidos los datos, tras su análisis, podemos prescribir con ciertas garantías de individualización y diseñar un plan de prevención que complemente nuestro trabajo, teniendo como objetivo final la mejora de la salud de nuestros clientes.

6. Resumen.

La anamnesis debe ser el primer documento o registro de nuestro cliente a partir del cual diseñaremos la dosis individual o prescripción de entrenamiento.

  1. El PAR-Q debe ser usado para determinar la disposición del sujeto hacia la práctica física, debiendo derivar al profesional sanitario tras una respuesta afirmativa.

  2. Debemos conocer e implementar en nuestras herramientas laborales los cuestionarios de valoración abordados en el capítulo. El PAR-Q sería un cuestionario insuficiente como anamnesis inicial ya que su único objetivo es derivar al cliente al personal sanitario para comprobar su estado de salud.

  3. Los wearables nos permiten conocer los hábitos y las actividades de la vida diaria de nuestro cliente o equipo las 24 horas del día, pudiendo controlar y establecer recomendaciones reales con los datos obtenidos de forma online.

 

La evaluación de la composición corporal del sujeto es de especial relevancia ya que nos ofrece nuestro particular control de calidad, a partir del cual se puede determinar el estado nutricional y/o de entrenamiento del sujeto, y, por ende, la eficacia de nuestra intervención.

 

  1. El método antropométrico de cinco componentes propuesto por Kerr y Ross (1984) es el más utilizado, pese a requerir una curva de aprendizaje bastante extensa para que las mediciones sean fiables.

  2. La bioimpedancia eléctrica supone un buen método de estimación de la composición corporal a largo plazo (no de forma aguda), siempre que se respete fielmente el protocolo de medición. Destaca por la rapidez en la obtención de los datos y por la distinción en segmentos corporales.

  3. Actualmente, destaca la Impedancia Eléctrica Miográfica (IEM) como un método muy accesible y novedoso para cuantificar la composición corporal de nuestros sujetos siempre que se respeten las condiciones de medida y se tengan presentes las limitaciones de dicho instrumento.

 

Tras analizar todos los datos registrados es recomendable consensuar los objetivos y el punto de partida con nuestro cliente. De esta manera conseguiremos una mayor implicación y comprensión por su parte.

Debemos tener muy presente, que la historia clínica como tal, pertenece al campo de la medicina, pero nosotros como profesionales del ejercicio físico o la salud también podemos emitir “nuestro juicio de valor” y recomendar o aplicar “nuestro tratamiento”, siempre y cuando respetemos las competencias profesionales.

El trabajo multidisciplinar siempre enriquece nuestra labor y nuestro aprendizaje, por lo tanto, debemos mantener una actitud abierta y reflexiva con los distintos profesionales que nos rodean.

Bibliografía, Webgrafía y Recursos.

Bibliografía Básica:

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Otros Recursos

 

WEBGRAFÍA (links):

WEARABLES:

MATERIALES: